subscribirse: Publicaciones | Comentarios

>El embargo de Cuba y sus culpas

0 comentarios
>El embargo de Cuba y sus culpas

>Según algunos gobiernos de izquierda en América Latina, el embargo impuesto por Estados Unidos hacia Cuba, no le deja otra salida, ni otro destino a los hermanos Castro. Sin embargo, hay otros que aseguran que las condiciones económicas de la isla no dependen de esa sanción, sino del propio Gobierno cubano.

Fidel Castro explicó ante las cámaras de televisión que desde su época de estudiante ya era “marxista-leninista” y que si no lo había mencionado durante la conquista de la revolución, fue para no “asustar a los cubanos”. Aún, después de que han pasado más de cincuenta años en el poder y no existe una “amenaza militar por parte de Estados Unidos”, Fidel Castro y su hermano Raúl, aún continúan por la línea del “socialismo o muerte”. Hasta el momento, se han negado a adaptar su ideología a los “nuevos tiempos”.

El escritor peruano Álvaro Vargas Llosa se preguntó en una de las páginas de su libro “Manual del perfecto idiota latinoamericano: ¿Cómo seguir diciendo que en 1959 Estados Unidos empujó a Fidel Castro al comunismo, si hoy el mundo entero, cuando el marxismo ni siquiera es una opción viable, no consigue empujarlo fuera del comunismo?”

Asimismo, Llosa explicó que no hay bloqueo alguno. Esa sanción se trata de una prohibición que “impide a las empresas de Estados Unidos comerciar con Cuba y a los ciudadanos norteamericanos gastar dólares en la isla”.

Esta prohibición tuvo origen cuando el Gobierno cubano confiscó propiedades norteamericanas sin compensación. Nadie le consultó a Estados Unidos qué era lo que quería hacer con sus propiedades e inversiones en la isla. No les quedó más remedio -como medida de protección y reacción- negar la compra de azúcar cubana y además, que sus compañías no pudieran hacer más negocios en La Habana.

Según Vargas Llosa, el efecto de esta prohibición es limitado porque no hay productos cubanos que no puedan ser puestos en otros mercados del mundo. Por ejemplo, en cualquier espacio de América Latina.

“Además, no existe prácticamente ningún producto que Cuba necesite que no pueda comprar en Japón, Europa, China o América Latina. Tampoco existe ningún producto cubano que tenga calidad y buen precio -azúcar, niquel, camarones- que no encuentre mercado en el exterior. El problema, sencillamente, es que Cuba produce muy poco, porque el régimen es endiabladamente ineficaz, y el país, carece, por lo tanto, de productos para vender, o divisas para comprar.”

Al escuchar esto, uno se pregunta si algún día el “embargo norteamericano” llegará a su fin. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, podría decidir esto más adelante, pero no dependerá de él que las condiciones políticas y económicas de los cubanos cambien positivamente.

Fidel Castro y sus seguidores no dejan de repetir que las desgracias de La Habana están ligadas a estas prohibiciones. Sin embargo, lo que uno observa desde afuera, es que las condiciones mejorarán el día que los propios hermanos Castro así lo decidan. Perdón, aclaro, Cuba será distinta cuando todos los cubanos luchen por cambiar el rumbo de su propia historia. No será el Gobierno. No será otro líder mesiánico. Será su propio pueblo el principal protagonista.

La historia por lo pronto, dice que todos los caudillos y dictadores aseguran no odiar al pueblo norteamericano, sino a su Gobierno. Esto parece una frase demasiado usada (…) demasiado desgastada. He visto como los gobiernos de Estados Unidos pasan, pero el odio de estos “idiotas latinoamericanos” permanece intacto ¿Qué les molestará realmente?

Fotografía: La Habana, Cuba (2009) / STR. EPA

 

Deja una respuesta